La curaduría de Costa Serena no se apoya en la temporada como excusa. Una propiedad entra en la galería cuando la vimos funcionar en enero y también en los meses tranquilos, con la misma salida a la playa, la misma terraza y la misma cocina que se usa todos los días.
Verificación en temporada alta y baja
Volvemos a cada casa fuera del verano para confirmar que la bajada a la orilla sigue igual, que no aparecieron construcciones que tapen la vista y que el equipamiento resiste el uso continuo. Lo que funciona solo con la casa llena no nos sirve como referencia.
Ambientes medidos, no descritos de memoria
Anotamos cantidad de dormitorios, capacidad real de huéspedes, metros de terraza y distancia caminando a la orilla. Preferimos un número incómodo a una ficha que promete más de lo que la casa entrega cuando llegan las valijas.
Notas sobre marea, ruido y accesos
Cada ficha incluye lo que suele descubrirse recién al llegar: cómo se comporta la marea en ese sector, cuánto ruido hay sobre la avenida costera, si el ingreso tiene escalones o rampa y si se puede pasar con cochecito sin ayuda.
Compras y servicios a mano
Indicamos dónde quedan almacén, panadería o farmacia y a cuántas cuadras están. Es un dato simple, pero define la estadía cuando se alquila por semana y se cocina en casa en lugar de salir todos los días.